El 21 de Junio recién pasado me encontraba en la comodidad de mi hogar leyendo “El Mercurio”, cuando en la sección editorial apareció una columna de opinión que por su nombre me llamo poderosamente la atención, esta se titulaba “Demasiados Abogados” y el redactor; el nunca bien ponderado Pablo Rodríguez Grez.
Si bien no recuerdo con exactitud el contenido propio del artículo, recuerdo que a rasgos generales el Sr. Rodríguez señalaba que en Chile nos encontrábamos con muchos abogados que no ejercían la profesión correctamente y que esto traía desprestigio a la profesión y con un daño social importante, y terminaba proponiendo una solución señalando que había que distinguir (para variar) entre los abogados corporativos y los litigantes, señalando que éstos últimos debían someterse a un escrutinio más minucioso y a estándares más altos para ejercer la profesión, ya que según el columnista, el abogado litigante produce serías repercusiones en la sociedad, y su negligencia pude traer resultados nefastos para los clientes.
Leí la columna con atención, pero admito que no le di tanta importancia, sólo lo tome como una opinión más. Para mi sorpresa en los días venideros comenzaron a aparecer cartas en el mismo medio escrito y comentarios en el Blog de Emol, a favor y en contra de la teoría. Mi impresión fue aún mayor cuando los Decanos de las Facultades de Derecho de la Universidad Católica (Arturo Yrarrázaval Covarrubias) y la Universidad de Chile (Roberto Nahum Anuch) emitieron en la misma sección del mismo diario su opinión al respecto de la calidad y cantidad de abogados en nuestro país. Pero sin lugar a duda fue Miguel Alex Schweitzer (decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Finis Terrae), quien en otra columna de opinión sostuvo lo que todos pensaban, pero nadie quería decir, un Examen Jurídico Nacional.
Yo en ese momento me encontraba estudiando para mi examen de grado, el cual debía rendir dentro de poco tiempo, cuando la idea de tener que estudiar nuevamente una cantidad de materia no menor para otro examen, el cual esta vez debía ser impartido por la Corte Suprema (sin contar la práctica en la Corporación de Asistencia Judicial), me quitaba todas las ganas de seguir perseverando en mis estudios de Licenciatura. Los argumentos a favor son muchos, sin ir más lejos los Médicos en este país deben rendir un Examen Médico Nacional del cual depende en gran parte su ingreso a una determinada beca. En Estados Unidos existe desde hace muchísimos años el “Bar Examination”, el cual todos los abogados deben rendir con el fin de poder ejercer la profesión en un determinado estado. En otras palabras un abogado en EEUU puede estar habilitado para ejercer en el estado de Indiana, pero no en el estado de Illinois (siendo que se encuentran al lado) a menos de que aprueben un examen que la Corte Suprema de dicho estado imponga. La única modernización que han hecho, es inventar los “Multiple Bar Examination”, que son convalidados en cierto número de estados, pero NUNCA un abogado en EEUU va a poder litigar en todos los estados.
Como dato freak, les informo que el Senador Víctor Pérez Varela (UDI), presentó un proyecto de ley en donde pretende modificar el artículo 523 del Código Orgánico de Tribunales, el cual pueden descargar de la página del Senado o pedírmelo a mí, tiene sólo 4 páginas y entre nos, deja mucho que desear (el senador mencionado es abogado).
Frente a estos argumentos, el desprestigio de la profesión y el número creciente de egresados que cada año arrojan las 42 facultades de Derecho de este país (más de 2.000 el año 2007 y tan sólo 815 el año 1997), la idea de un Examen Jurídico Nacional parece cada vez más viable.
Hace muy poco llego a mis manos “La Semana Jurídica del 6 al 19 de agosto de 2008” donde opinan sobre este punto Juan Enrique Vargas (Decano Facultad de Derecho UDP), y Enrique Barros Bourie (Presidente del Colegio de Abogados, y por desgracia sin parentesco con el suscritor de esta columna). Los académicos en su artículo aportan algunos datos interesantes y agregan ciertas reflexiones que merecen comentario.
En primer lugar es absolutamente falso que en Chile estemos sobrepoblados de abogados, según Enrique Barros, en nuestro país existe algo así como un abogado por cada 533 personas, lo cual es poco comparado con España que tiene 1 cada 250 personas, Alemania 1 cada 150 e Inglaterra con 1 cada 200 personas, de EEUU ni hablar. Incluso Brasil y Argentina tienen un porcentaje más alto de abogados que Chile.
Entonces ¿Cuál vendría siendo el problema?, según Vargas y Barros el problema esta en la amplitud de criterios que tienen ciertas Universidades para dar el título de Licenciado en Ciencias Jurídicas, incluso muchos que no aprobaron en Escuelas de Derecho más tradicionales, logran convalidar en otras menos exigentes y así poder sacar la carrera en una Universidad derechamente más fácil. La Comisión Nacional de Acreditación Universitaria (CNAP) ha logrado acreditar sólo a 9 Facultades de Derecho, de las 42, siendo la Facultad de Derecho de la Universidad Diego Portales la única Escuela de Derecho Privada que está acreditada (hay que señalar que la acreditación por universidades es diferente a la acreditación por Facultades, por lo que hay muchas Universidades Privadas acreditadas, pero no así sus respectivas Facultades y Escuelas. El gran problema es que la acreditación es voluntaria y no existe una difusión de información al público respecto de los resultados de dicha evaluación.
Hay que tener mucho cuidado con pretender un Examen Jurídico Nacional, para evitar que las Escuelas de Derecho se vuelvan meros preuniversitarios que preparan a sus alumnos a pasar un examen con contenidos determinados, y no dispuestas a formar abogados.
Para no convertirme en un Carlos Peña que sólo cita autores y estadísticas, sin dar ningún tipo de opinión, les debo decir a todos los fieles lectores de este Blog (los cuales van quedando pocos), si me preguntan a mí haría lo siguiente:
1- Haría absolutamente obligatorio un control de TODAS las Facultades de Derecho del país y cerraría varias que más que abogados, preparan a terroristas jurídicos, no puede ser que una Universidad que se considera seria caiga en quiebra o prepare abogados express en 3 años, por lo que aun que nos quedemos con 10 Facultades, pienso que vale la pena eliminar algunas que derechamente no están aportando.
2- La idea de un examen Jurídico Nacional no me parece para nada descabellada, si los médicos pueden, nosotros también. Sin embargo, propongo que las clínicas jurídicas puedan ser convalidadas con la Corporación de Asistencia Judicial, o bien, que el examen de grado sea bastante más flexible, con el fin de no seguir prolongando la titulación de los estudiantes de derecho, los cuales en promedio se demoran 7 años y medio entre que ingresan a la Escuela, flacos, melenudos, barbones y llenos de ilusiones y que reciben su título de abogado gordos, sin pelo, y completamente decrépitos.
3- La colegiatura del colegio de abogados debería ser Obligatoria!!!, Sé que esto trae un problema constitucional fuerte, pero definitivamente debería haber un órgano ético encargado de velar por las conductas de los abogados.
4- En vez de tanto electivo sin sentido y cursos de formación integral que no sirven absolutamente para nada, por obligación todos las Facultades de Derecho debería tener un curso de ética profesional. En EEUU, ésto se hizo obligatorio a propósito del caso Watergate (si no sabe lo que es por favor búsquelo en Wikipedia y culturícese), en virtud de dicho escándalo muchos asesores del presidente Nixon terminaron en la cárcel, y algo así como el 60% de los que terminaron tras las rejas eran abogados. Luego de esto se hizo obligatorio para todas las Facultades de Derecho del país del Norte, incluir en la malla curricular un curso de ética profesional, lo cual me parece bastante sensato.
No tengo idea cual va a ser el resultado de todas estas discusiones, sólo espero poder jurar como abogado antes de que sigan extendiendo esta carrera, y poniendo barreras de entrada, ya que todos somos capitanes después de la guerra.
Atte.
Un Licenciado Llorón.
Dedicado a Juan Enrique Vargas, quien a pesar de llevar muy poco en del Decanato ha demostrado preocupación por la Escuela y ha salido a la luz pública, y en los medios de comunicación siempre haciendo aportes al mundo del Derecho, no como CP, quien se dedicaba a escribir artículos de política de segunda línea, y AC, quien fue meramente un fantasma en una Facultad que se caía a pedazos en reputación y excelencia.
Estimado Benjamín,
Tu articulo me parece bastante interesante, y me recuerda plenamente a una clase de Marcelo Montero, en ese supuesto “Profundizado de Derecho Privado” que a fin de cuentas no era mas que “como ser tan exitoso como Marcelo Montero”. No que diga que seas como el, sino que por las estadisticas (aquellas que tanto gozo te produce poner en tus articulos) y por el tema tratado.
Despues de todo, no somos todos los estudiantes de derecho, licenciados, o ya abogados, sometidos constantemente al escrutinio, incluso de aquellos analfabetos (o los que no lo son pero lo bordean peligrosamente) que nos llaman “ladrones con corbata” y otros “graciosos” apodos en alusión a que “todos los abogados son frescos”, siendo que cuando uno les pide un ejemplo, no pueden dartelo, pero te salen con que “a la hija de la secretaria de la oficina en la que trabaja mi primo, el abogado se la cagó…”
Creo que ponerle a esta carrera más barreras para lograr llegar a titularse no solo es absurdo, sino que amplia el margen de injusticia. Creo que tu articulo abrio las puertas para que “ciertas individuas” lleguen a opinar que deberiamos tener un examen legal nacional “igual que ellos”, para que “todos suframos igual que ellos” y comentarios autocompadecientes de ese tipo. Creo que si bien sería de lujo profesionalizar de esta manera la carrera, habría que flexibilizar un poco las cosas en ciertos aspectos (licenciatura, practica -esclavitud- gratuita para el estado, clinicas, etc).. y a la vez, como tu bien dices, filtrar ciertas escuelas que sacan abogaditos express y otras que ni eso pueden porque se caen a pedazos o en quiebra antes de siquiera hacerlo.
Concuerdo con fiscalizar mas a las escuelas y profesionalizar la carrera. Concuerdo con un examen nacional, siempre que se flexibilicen otros abusos que se cometen en contra de los estudiantes de esta carrera. No concuerdo en absoluto con la afiliación obligatoria al colegio de abogados (una vez le dije a una ebria hinchapelotas que ahi estudiaba derecho yo)… y en lo referente a los cursos de ética profesional, como estan las cosas, creo que es necesario; pero es tan absurdo como cuando nos hacian firmar esas declaraciones en las solemnes de que no ibamos a copiar porque pesaba sobre nosotros EL IMPERATIVO MORAL DE ACTUAR CORRECTAMENTE. Creo, que es algo que deberiamos traer incorporado… abogados y otros también que harta falta les hace.
Watergate? no creo que haya que seguir el ejemplo de los gringos… la historia nos ha mostrado que copiarle sus sistemas a los gringos no trae mas que calamidades, en culquier sentido. A Dios, lo que es de Dios, y a Chile lo que es de Chile (se que hablaba del César, pero me da lo mismo). Menos les copiaria nada en este momento, salvo su politica de “Tolerancia Cero” a la delincuencia… quien haya visto las noticias hoy, o haya visto pedazos de cajero automatico afuera de su casa, entiende de lo que hablo.
Saludos, y de nada por tan amplio posteo!
JuanJo
Concuerdo con más con lo dijo por ‘juanjo’ que por el autor del artículo. Si me gustaría que desarrollaras más la idea de porque afiliarse al colegio de abogados ‘podría’ solucionar el etereo problema de la abogacia en Chile.
Saludos,
Tamara
Estimada Tamara, agradezco tu comentario y me alegra que compartas mis ideas… espero que mi proximo articulo sea de tu agrado y que también comentes en el.
saludos!
JuanJo Lechuga
BB, JJL y lectores varios:
Tema no menor es el que planteas Benja, tanto así, que han nacido inquietudes de distintos poderes del Estado y del mundo privado, para ver cómo hacer frente a esta disyuntiva.
Eso sí, veo dificil un examen nacional, principalmente por la libertad tan ampliamente defendida en la constitución respecto a la educación y libertad de enseñanza dentro de una concepción de Estado en que su intervención debe ser mínima, remitiéndose únicamente a la regulación.
No hagamos parches y vamos al fondo, es decir, seamos más estrictos en cuanto a la creación de nuevas universidades y escuelas de derecho. Si le damos autonomia a las escuelas, ¿por qué después nos metemos a verificar los grados que otorgan? Si es así, entonces que las escuelas terminen su tarea con el egreso y uno prepara un examen de grado ante un ente independiente.
En fin, el tema es largo, eso que no se ha tocado el tema de la práctica obligatoria, uffff.
Saludos a todos
Pao.
ps: no tengo mucha información del decano, sólo que lo he escuchado dos veces dando discursos en la escuela y no me convence para nada. Aun así, toda persona merece su tiempo para llevar a cabo sus metas, pero no dejo de decir que como ha comenzado no me convence.
Excelente!
Hola, navegando por ahí me encuentro con este blog que he dedicado exactamente hora y media leyendo porque es incrible como relatan cosas tan tan comunes en el diario vivir, incluso ciertas reflecciones me identifican, jajajaaja y eso que recien estoy en mi 4to semestre.
Felicitaciones!